PSICOLOGÍA INTEGRAL      
       

La psicología integral promueve el desarrollo de una posición aperspectivista para analizar los problemas y situaciones humanas en sus diferentes dimensiones (cuadrantes/niveles/líneas). La psicología integral facilita la búsqueda de soluciones, organizando la multiplicidad de variables intervinientes a partir de una lógica reticular y omninivel, permitiendo encontrar respuestas o diseñar estrategias resolutivas para cada caso.

 

La Psicología Integral está interesada en el desarrollo de una individualidad sana que incluya los aspectos más elevados y creativos de cada ser humano. Este punto de vista pone el acento en el reconocimiento de que detrás de las máscaras y los roles de la personalidad condicionada, yace un estado más profundo de conciencia que trasciende la identidad individual, más allá de nuestros egos y que sin embargo es parte nuestra. Esta perspectiva ve a la persona como un todo, integrando el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu.

En este contexto, su campo incluye y relaciona aspectos fundamentales de la sabiduría de las grandes tradiciones espirituales del mundo, disciplinas espirituales contemporáneas, la mitología, la antropología y las artes. Abarca también el campo de las investigaciones sobre la conciencia y las teorías psicológicas occidentales contemporáneas.

Podemos decir que la Psicología con Orientación Integral busca facilitar niveles de crecimiento y salud que sobrepasan lo que comúnmente se acepta como normal. Busca así expandir la conciencia más allá de los límites que se derivan de los modelos tradicionales de salud mental que utilizamos habitualmente.


 
Para lograr la plenitud psíquica y emocional, los individuos han de poder satisfacerse además de las necesidades básicas (alimento, vestimenta, vivienda, relaciones) necesidades superiores en pro de un crecimiento íntegro que incluya los niveles más sutiles.
 
Podemos identificar al conductismo como la psicología del comportamiento; a la psicología gestáltica como la psicología de la figura y la forma; al psicoanálisis, como la psicología de lo inconsciente o del deseo y a la psicología integral con la psicología de la conciencia. Ya que la conciencia ocupa el papel central desde esta perspectiva. Según este enfoque es el nivel de conciencia lo que determinará el nivel de salud de un individuo. La capacidad de percatación, la capacidad de "darse cuenta" es tan importante que termina condicionando completamente la relación que el individuo es capaz de establecer consigo mismo y con el mundo que lo rodea.
 
También puede llamársela psicología de la salud, ya que es prioritario y central para esta corriente, generar comportamientos orientados hacia la salud. Desde esta óptica, la conciencia habitual de vigilia no es el estado ideal, ni el más adecuado ni el final.
 
A través de innumerables observaciones y experimentos, podemos afirmar que existe un potencial de conciencia muy superior al estado de vigilia. Un estado libre de las distorsiones perceptivas que estamos habituados a experimentar. En este estado, la personalidad individual con sus inherentes limitaciones queda, por así decirlo, ubicada en un segundo plano. Mientras que una conciencia más amplia comienza a emerger, "despertándonos" a una experiencia que siempre estuvo allí pero que no éramos capaces de reconocer.

 

 
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